No sé tú, pero hay momentos en los que siento que no estoy haciendo un buen trabajo, o pienso que debería haber hecho más, o cuando ocurren incidentes me frustro y siento que no puedo manejarlos.

Estos momentos no ocurren todo el tiempo – afortunadamente – pero sí ocurren de vez en cuando, y en esos momentos siento que no valgo nada, siento que estoy haciendo un trabajo patético y termino simplemente odiándome a mí mismo.

Por supuesto, todos tenemos nuestros altibajos. Es perfectamente normal. Sin embargo, no debemos dejar que estos momentos negativos manchen nuestra autoestima y por eso voy a compartir contigo algunos consejos para sentirte mejor contigo mismo.

La diferencia entre autoestima y autoconfianza

diferencia entre autoestima y autoconfianza

Muy a menudo la gente confunde las dos cosas. Sin embargo, hay una diferencia muy importante entre estos dos conceptos. 

La autoestima es el valor global que te das a ti mismo: “¿Cuánto valgo? ¿Qué me merezco?” no importa lo que hagas, dónde estés, con quién estés. Este valor interno es como una etiqueta que te acompaña constantemente.

Cambia muy poco con el tiempo o con nuestras acciones (para bien o para mal), pero es posible hacerlo evolucionar de otra manera y veremos cómo en este artículo.

La autoconfianza está ligada a nuestras habilidades, a lo que dominamos o no. La confianza en uno mismo siempre está en relación con un área concreta. Por ejemplo, si tienes un buen nivel dibujando, puedes confiar en tus habilidades como artista. Dicho esto, es posible que seas tímido y, por lo tanto, no tengas mucha confianza cuando se trata de relaciones sociales.

Así que puedes tener confianza en un área y no en otra. Para tener más confianza en nosotros mismos, tenemos que trabajar en nuestras habilidades y luego ver el resultado de nuestros esfuerzos, ya sea porque otros nos lo señalan o cuando percibimos que nuestras habilidades están creciendo.

En resumen, la autoestima está vinculada a nuestro valor intrínseco (cualidades o defectos percibidos en nosotros, creencias sobre nosotros mismos) mientras que la autoconfianza está vinculada a nuestro valor externo (habilidades o comportamientos en un área determinada). Ambos conceptos son reforzados por las críticas y comentarios de los demás. 

¿Qué es la autoestima?

que es la autoestima

De manera más precisa, la autoestima es un estado interno que tiene sus raíces en la autocomprensión, el amor propio y la autoaceptación.

Como hemos visto, la autoestima no cambia con el tiempo. Sencillamente porque sólo se mide por nosotros mismos.

Por lo tanto, no cambia con facilidad o rapidez, independientemente de los acontecimientos externos. Sin embargo, si damos demasiada importancia a nuestros errores o dificultades, esta autoestima puede desgastarse y deteriorarse porque entonces nos creemos “defectuosos”.

Tener una alta autoestima significa que aceptas lo que es bueno para ti. Significa que sientes en tu interior que mereces la felicidad, la salud, la riqueza, el éxito y el amor, independientemente de las dificultades que estés atravesando ahora, de las decepciones que hayas vivido o de la opinión de los demás.

Aceptas quién eres, con tus defectos, debilidades y limitaciones. Reconoces tu verdadero valor: el tuyo como individuo en el aquí y ahora en este momento.

Construir tu autoestima es como construir una casa, sin unos cimientos sólidos todo lo que construyes será inestable y puede derrumbarse a la primera ráfaga de viento. Por eso, estas etapas te ayudarán a fortalecer tu autoestima y a recuperar tu poder personal.

Etapa 1: Comprenderte a ti mismo

El primer paso es conocerse a sí mismo en un nivel más profundo.

Imagina por un momento que todo lo que tienes desaparece de la noche a la mañana. Me refiero a todo: tus posesiones, tu carrera, tu dinero, tus relaciones, tu familia, tus logros y todo lo físico y tangible.

Pregúntate a ti mismo:

Es un escenario interesante, pero muy poca gente se toma el tiempo de imaginarlo. Es interesante porque lo que sientes de ti mismo cuando te lo han quitado todo es tu autoestima.

Si tienes una alta autoestima, no importa lo que te quiten, no cambiará tu percepción de ti mismo. Además, no dañará tu confianza en tí mismo porque no mides tu valor en función de las circunstancias externas. Por el contrario, tu valor viene desde adentro.

Por eso es muy importante tomarse un tiempo para reflexionar un momento sobre esta última pregunta, y responder con sinceridad:

Y cuanto más profundices en la cuestión, más descubrirás en tu interior lo que es realmente valioso. Y todas estas cosas que descubras serán esenciales para construir tu autoestima.

Ahora vamos a seguir cavando y haciendo más preguntas para que puedas verte como realmente eres, sin las máscaras que has construido. Pregúntate :

Quién eres y cómo te ves a ti mismo son esenciales para entender tu valor. La forma en que los demás te perciben y hablan de ti es importante, por supuesto, pero lo importante en estas preguntas es cómo te sientes tú mismo, en respuesta a lo que los demás pueden ver o decir de ti. También es una forma de medir tu autoestima.

Con esto, tómate el tiempo para evaluar tus debilidades y dificultades. Es necesario dibujar la imagen más objetiva de uno mismo. Pregúntate a ti mismo:

Todos tenemos puntos débiles y áreas en las que no destacamos. Es normal, no somos seres perfectos. Sin embargo, si los examinas más detenidamente, ya puedes ver cómo podrías mejorar.

La autoestima se construye con el tiempo y el esfuerzo, entender cómo funcionas es el primer paso en este proceso.

Ahora seamos sinceros y echemos un vistazo a tus puntos fuertes, a tus habilidades. Pregunta:

Tus puntos fuertes te ayudan, sin duda, a reforzar la autoconfianza, te ayudan a seguir avanzando con seguridad. Sin embargo, no olvides que tus verdaderos puntos fuertes sólo deben evaluarse en relación a ti mismo.

Si esperas que los demás te digan si eres bueno o no en algo, eso no es una verdadera fortaleza. Y dejar que otros decidan por ti nunca te llevará a donde quieres ir.

En el futuro, esas personas que te halagaron pueden cambiar de opinión, por lo que de repente tus habilidades desaparecerán de la noche a la mañana si confías en ellas para evaluar tus talentos. La verdadera fuerza proviene sólo de ti, de tu poder personal, de lo que realmente crees de ti mismo.

Etapa 2: Aceptarse a sí mismo

aceptarse a si mismo

Ahora tienes una imagen bastante precisa de tu nivel de autoestima. También entiendes como te ves en el mundo que te rodea.

Si se remonta a tu historia personal, seguro que tienes algunos buenos recuerdos, otros neutros y algunas cosas de las que no te sientes orgulloso. Sin embargo, para fortalecer tu autoestima, esta debe ser real y auténtica. Tu imagen personal no debe ser una fantasía o una idealización de ti mismo. Debes aceptar tu verdadera naturaleza, y esto incluye todas tus facetas, las buenas como las malas.

Así es, como cualquiera, tienes defectos, has cometido errores y fracasas de vez en cuando. Pero has hecho todo lo que has podido en esta situación y en este contexto, y todas estas experiencias te han convertido en la persona que eres hoy. A ti mismo, a tu ser más profundo. Todo eso es quien eres.

Tómate el tiempo necesario para hacerte esta pregunta y anota todo lo que se te ocurra:

Ahora, perdónate por todo lo que has hecho en el pasado y acéptate incondicionalmente sin juzgarte ni disculparte. Lee esta frase en voz alta y tómate el tiempo necesario para comprenderla, para integrarla en tu interior.

Acepto mi lado bueno y mi lado malo. Acepto completamente cada parte de mi ser, ya sean mis defectos, mis miedos, mis malos comportamientos y todo aquello de lo que no me siento orgulloso. Es lo que soy, y estoy en paz con eso.

Has levantado el velo entre lo que creías que eras y lo que eres realmente. Tienes puntos fuertes y débiles. Acéptate como eres y no dejes que los demás o la sociedad definan quién eres. Sólo así podrás liberarte por fin de todos los obstáculos que te han frenado todos estos años.

Etapa 3: Amarse a sí mismo

Ahora que te has aceptado a ti mismo, es el momento de reconocer tu verdadero valor. Para eso, es importante quererse a si mismo. Esto significa tratarse con amabilidad, tolerancia, generosidad y compasión.

Sí, tienes defectos, limitaciones y debilidades, como todo el mundo. En eso consiste ser humano, y cada uno tiene que enfrentarse con sus propios demonios. No te aferres a eso, deja que las cosas fluyan y disfruta de lo que eres.

Para sentir esta compasión, es necesario amarse a sí mismo, para eso hay que aceptarse y esto sólo es posible entendiéndose a sí mismo. Como lo puedes ver, acabamos de recorrer las etapas lógicas que nos llevan a este punto actual.

Quererse a sí mismo no es innato, para eso hay que acostumbrarse a hablar a si mismo de forma positiva y agradable:

Al hablar de ti mismo de forma sana y positiva, podrás volver a centrarte en tus puntos fuertes y redescubrir un enorme tesoro que estaba enterrado delante de tus narices. Ya no dependes de la aprobación de los demás, ni de su reconocimiento. Y este es uno de los mayores pasos que debes dar para seguir construyendo tu autoestima.

A veces, pensar en algo negativo puede hacerte entrar en un círculo vicioso, que luego te llevará a sumergirte en acciones negativas. Esto puede ser fumar o beber cada vez que ocurren malas noticias, comer alimentos poco saludables, salir con personas tóxicas o simplemente ver dramas en la tele para ahogar tus penas.

Céntrate en lo que te hace feliz para romper este círculo vicioso, empieza con algo ligeramente positivo que sólo te lleve unos minutos, quizás jugar a tu juego favorito, un ratito nada mas para sentirte mejor, o enviar un mensaje a un amigo o ver un vídeo en YouTube de tu artista favorito. Sólo con esto evitarás la trampa de dudar de ti mismo y de tus capacidades al primer fracaso.

Etapa 4: Sé responsable de ti mismo

ser responsable de si mismo

Ahora sabes que puedes confiar en ti mismo y en tu capacidad para tomar decisiones que te lleven a donde quieras.

No estás en competencia con otros, estás solo en esta aventura que es tu vida. Sólo te puedes comparar contigo mismo, y lo importante es dar lo mejor de ti.

Tampoco pongas la barra demasiado alta, es normal cometer errores, aunque sientas que eres la única persona que los comete. Lo importante es evaluar lo que has hecho e intentar mejorar y aumentar tus posibilidades de éxito para la próxima vez.

También es interesante observar de cerca algunos de los activadores que hacen descarrilar tu día y te hacen entrar en una espiral negativa. Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando conoces a personas que son en sí muy negativas, que te hablan de su infelicidad y que se vacían literalmente a través de un largo monólogo contigo, o cuando conoces a personas que son insensibles o simplemente groseras.

En este caso, cortar todo contacto con estas personas y alejarse lo más posible de ellas es necesario para tu bienestar y felicidad a largo plazo. De la misma manera, evita las revistas, los anuncios o los influencers que promueven un cierto sentido de la perfección: el suyo. Te hacen creer que tienes que parecerte a ellos para que te consideren guapo(a), perfecto(a) y realizado(a) como persona.

Es importante saber que al marketing no le importa mucho tu personalidad o quién eres, al contrario, cuantas más debilidades o dudas tengas, más probable es que compres sus productos para sentirte mejor contigo mismo. Es una trampa viciosa que te hace creer que te falta algo en el interior, y te vuelve dependiente y frustrado a diario.

El test de autoestima: la escala de Rosenberg

La escala de Rosenberg fue creada por el psicólogo del mismo nombre en 1965, y rápidamente se convirtió en la prueba de referencia para medir la autoestima. Para evaluar tu autoestima, aquí tienes el cuestionario en formato PDF.

Cosas que hay que recordar

En conclusión, cuando los acontecimientos y las personas dejen de tener un control sobre ti, por fin conseguirás recuperar las riendas de tu vida. Te convertirás en el responsable de todo lo que ocurre en tu interior y de las acciones que emanen de ti. Tus éxitos y fracasos son tuyos, al igual que tus logros y problemas.

Tú tomas tus propias decisiones; no hay excusas, juicios ni culpas que repartir. Sólo tú eres responsable de los cambios que se producen en tu vida, y eso es lo que hace que tus sueños se hagan realidad !

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